El papa Benedicto XVI inauguró un sínodo de 200 cardenales y obispos de todo el mundo, para evaluar la falta de interés por la Biblia en el mundo contemporáneo.
El Papa lamentó lo que dio en llamar "influencia dañina y destructiva de cierta cultura moderna".
Esos valores de la cultura moderna, dijo el pontífice, son los que llevan a proclamar que Dios está muerto, y que el hombre es el único arquitecto de su destino y el maestro de la creación.
El sínodo es un cuerpo de asesores de la Iglesia Católica Romana que se reúne cada tres años.
El encuentro, que se prolonga por tres semanas, comenzó con una misa solemne celebrada por el Papa en la Basílica de San Pablo.
Siete noches y seis días
La creciente indiferencia hacia la religión, particularmente en Europa, es una constante fuente de preocupación para el Papa.
Benedicto XVI visitó Francia el mes pasado, y cuando dijo en su homilía que países en donde antaño reinaba la fe cristiana y la vocación sacerdotal ahora parecen haber perdido su identidad cristiana, claramente se refería a ese país.
Para marcar el comienzo del sínodo, la televisión estatal italiana inició una transmisión en vivo en la que se leerá ininterrumpidamente por seis días y siete noches la Biblia completa.
El mismo Papa dió inicio a la maratónica lectura con el Libro del Génesis.
Más tarde se le sumarán cientos de personas, entre ellos algunos políticos italianos, figuras del deporte y el espectáculo, así como personas comunes y corrientes.
Friday, January 23, 2009
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